ESTOY BIEN, ESTOY VIVO!

ESTOY BIEN, ESTOY VIVO!

James tenía Alzheimer en etapa tardía y Mary había sido su esposa durante 48 años, de los cuales los últimos siete James había residido en una institución. Vagaba incesantemente, murmurando para sí mismo y evitando el contacto visual. Mary le visitaba todos los días, pero dudaba de que él fuera consciente de su presencia.

Mary dudaba en participar en nuestro taller semanal de comunicación con imágenes, pensando que James no era capaz o no podía quedarse quieto el tiempo suficiente. Sorprendentemente, permaneció comprometido durante toda la clase. James solía apartar la cara, pero permanecía sentado escuchando mientras Mary hojeaba la revista, hablando de las fotografías que señalaba.

Si se sentía atraído por una imagen, la tocaba y Mary la recortaba y la pegaba en el collage que estaban haciendo. Mary descubrió que la mayoría de las imágenes elegidas por James estaban relacionadas con su pasado y su vida juntos, y le hablaba sobre los recuerdos que traían.

Un día, Mary entre lágrimas mostró a la clase su collage. James había sido entrenador de baloncesto en la escuela secundaria, era dueño de un automóvil rojo, un tractor cortacésped y había construido un pequeño avión. Las imágenes y palabras estaban asociadas con la vida anterior de James; sin embargo, fueron las palabras, “Estoy bien, estoy vivo” las que sobresalían en la página. Mary explicó que él seguía tocando estas palabras a pesar de que ella dudaba en cortarlas. Ella reveló que aunque las imágenes parecían relacionarse con sus experiencias compartidas hasta ahora, tenía miedo de creer que él todavía estaba allí.

El recorte de “Estoy bien, estoy vivo” la convenció de que no lo había perdido por completo.

Entrené en esta técnica tanto a familiares como a cuidadores profesionales durante más de una década. Los resultados siempre me asombraron.

La vida de cada persona es un collage compuesto por piezas de sus vivencias personales. Sin embargo, cuando la demencia destruye la memoria y comienza a reducir la capacidad de comunicarse, es difícil saber qué partes de su vida siguen existiendo, especialmente cuando se vuelven como James, no verbales. 

Usar imágenes de revistas es una forma muy eficaz de averiguarlo y no es necesario hacer collages, aunque hacerlo es una terapia de reminiscencia muy eficaz. Simplemente sostenga una revista y hojee lentamente una página a la vez. Utilice su dedo como un indicador de las imágenes de las que está hablando. Luego, comente lo que está viendo, tratando de hacer que su ser querido participe.

Elimina la palabra, recuerda. Solo cuenta la historia.

“¡Qué hermosa playa! Cariño, solíamos ir a la playa en todas las vacaciones con los niños. A los dos nos encantaba nadar en el océano. Hubo un momento en que … .. Si su ser querido se une, asegúrese de escuchar y alentar reminiscencia. Mantenga el dedo en la imagen, pues les ayuda a concentrarse en la historia. Use revistas que se relacionen con sus intereses anteriores : viajes, automóviles, temas de mujeres, deportes, niños o la naturaleza.

Esta actividad aumenta la interacción y el enfoque, y el recuerdo les ayuda a ambos a conectarse emocionalmente. Inténtelo.

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