CUIDANDO AL QUE TE HA ABUSADO

Ann creció con un padre alcohólico. Golpeó a su madre y comenzó a abusar de ella cuando tenía doce años, y continuó hasta que ella se fue de casa a los dieciséis. Ella tiene ahora  55 años, su madre falleció recientemente, y después de varios años de terapia, ella ha estado tratando de desarrollar una relación con su padre, ahora de  85 años de edad y con Alzheimer’s.  Ann se mudó con él para hacerse cargo de su cuidado.

¿Pero debería ella?

¿Qué podría suceder cuando el cuidador ha sido víctima temprana de abuso por parte de la persona que ahora tiene demencia? Ya sea físico o emocional, las cicatrices del abuso permanecen. ¿Es posible que brinden un cuidado amoroso y de calidad a la persona que les causó tanto dolor?

Nacemos con aproximadamente 100 mil millones de neuronas. A la edad de cinco años, nuestras experiencias infantiles conectan estas neuronas y crean nuestra programación subconsciente. Estas primeras conexiones se convierten en un modelo que influye en nuestras emociones y comportamientos. Es el material fundamental a partir del cual creamos nuevas experiencias, relaciones personales e interpretamos nuestro entorno.

Los sobrevivientes de abuso, comúnmente sufren de algún nivel de estrés postraumático, y el grado en que esto afecta sus vidas depende de sus habilidades para afrontarlo y de cuánta terapia y autocuración hayan logrado.

Lidiar con el miedo y el dolor del abuso crea vías neuronales que permanecen inactivas y pueden ser activadas por un estímulo aparentemente no relacionado. Puede ser un parecido con el abusador, una palabra, lugar, olor o tacto. El sobreviviente de abuso encuentra estos factores desencadenantes a lo largo de su vida y esto afecta sus reacciones. Algunos son muy poderosos y pueden provocar episodios de depresión, ira o comportamientos inapropiados, y otros son sólo ajustes que pueden pasar desapercibidos.

Los estudios muestran que la mayoría de los abusadores también fueron víctimas de abuso. Los roles se invierten cuando el abusado se convierte en abusador mientras inconscientemente intenta recuperar el control. Esta persona generalmente lastima a los vulnerables como los niños, su cónyuge, mascotas o ancianos. La mayoría de los abusadores no quieren ni planean convertirse en uno. Cuando se activan, reaccionan sin pensar y luego se vuelve habitual.

Pero cuando se requiere que el abusado cuide al abusador anciano o incapacitado, esto puede convertirse en una situación peligrosa para ambos, ya sea un hijo adulto que cuida a la madre alcohólica, un padre abusivo sexualmente o una esposa maltratada que cuida al esposo. El cuidador puede tener las mejores intenciones, sin embargo, lo más probable es que su ser querido finalmente presione sus botones. Solo una mirada, una palabra o un gesto pueden desencadenar fácilmente respuestas neuronales que el cuidador podría no ser capaz de controlar.

Esta víctima anterior fácilmente podría convertirse en el abusador actual, especialmente cuando se encuentra bajo las presiones diarias de cuidar a una persona con demencia.

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