DEMENCIA E INFIDELIDAD

Estaba leyendo una publicación de Facebook sobre cómo una mujer con demencia acusa a su marido de estar con otras mujeres. Su hija está muy molesta por esto. Ella escribió que su padre de 88 años nunca le fue infiel a su madre y lo herido que él está por estas acusaciones.

Sin embargo, ¿sabemos realmente lo que sucedió antes en la vida de nuestros padres? Él podría haberle sido infiel en algún momento, y decidieron permanecer juntos. ¿Deberían haberles dicho a sus hijos? O podría haber sido una relación antes de su matrimonio con alguien más. Podría haber sido su padre, que engañó a su madre. Tantas cosas suceden a puerta cerrada en las familias que los niños ignoran. Desafortunadamente, los problemas no resueltos o las emociones bloqueadas llegan a la superficie con la demencia, pero para los familiares que desconocen el contexto, todo parece fabricado.

En una ocasión me contrataron para evaluar a una mujer con demencia que le estaba haciendo la vida imposible a su marido, siempre acusándolo de infiel. No podía ir ni a la tienda sin causar una crisis de celos. Ella enloquecía creyendo que él estaba durmiendo con otra mujer. Resultó que

sin el conocimiento de la hija, en el lejano pasado su padre había estado engañando a su madre con su mejor amiga. La aventura se detuvo, se quedaron juntos por los niños, pero el problema nunca se resolvió. Su desconfianza hacia su marido permaneció enterrada hasta que

sus restricciones emocionales se erosionaron con la demencia.

Otro problema de infidelidad es cuando la persona con demencia está en el lugar de cuidado de ancianos y el cónyuge encuentra otra relación. Esto suele pasar más con los hombres que con las mujeres. No juzgo esto porque nadie realmente puede saber lo que es perder a un cónyuge a la demencia, especialmente cuando ya no reconocen a sus familias. Yo conocí a un

hombre que solía visitar a su esposa y llevar a su amiga en las visitas. Él

lo justificaba diciendo que su esposa ya no lo reconocía y pensaba que su

novia era un visitante más.

En una de las instalaciones en las que yo impartí talleres, Elaine se había enamorado de Arthur. Desafortunadamente, ambos todavía estaban casados ​​pero ninguno lo recordaba. Elaine pensaba que era una adolescente y Arthur era su primer amor.

Se tomaban de la mano, se sentaban juntos y se buscaban. Las familias de ambos se horrorizaron y exigieron que la instalación los mantuviera separados. Esto fue muy estresante para los dos e Elaine solía decirme con pesar que su madre no le permitía ver a su novio. En mi opinión, deberían haber podido continuar juntos porque no había actividad sexual involucrada y al estar juntos la vida en esa institución se hacía más tolerable, los hacía felices. Sin embargo, sus respectivas parejas y sus familiares no lo toleraron.

Cuando una persona ya no es consciente de que está casada, ¿no es este otro desapego de los roles? ¿No son madre, padre, hija, cónyuge todos los roles que eventualmente desaparecen al progresar la demencia?

Me encantaría escuchar opiniones sobre cómo otros han abordado estos problemas.

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