SOLO EN CASA

En los EE. UU. un tercio de las personas con demencia viven solas y una de cada siete de las personas diagnosticadas con Alzheimer vive sólo. ¡Son 800.000 personas con demencia que carecen de compañía!

Se estima que hay 50 millones de personas con demencia en todo el mundo, entre el 60 y el 70% con Alzheimer y se estima que este número se triplicará para el 2050. La demencia es una condición progresiva que eventualmente conduce a la necesidad de ser atendido. Así pues, es una situación extremadamente precaria para quienes no tienen cuidado.

La mayoría de los estudios han demostrado que no es una situación segura para una persona mayor de edad avanzada o con desafíos físicos o mentales vivir solo. El aislamiento social puede provocar soledad, depresión y ansiedad, además de aumentar el riesgo de desarrollar demencia. Los peligros de las caídas o una emergencia médica estando sólo son una amenaza inminente. Muchos están desnutridos debido a su incapacidad para cocinar o comprar a causa de discapacidades físicas o mentales o a la falta de transporte. A menudo hay una falta de higiene personal y limpieza del hogar. Peor aún, los ancianos sólos a veces se convierten en acaparadores que viven en la miseria y en condiciones muy insalubres; esto ocurre comúnmente cuando tienen demencia avanzada.

Muchas personas con demencia que viven de forma independiente luchan por mantener esa independencia y se vuelven muy difíciles para sus familias, negándose a permitirles ayudar o intervenir. Las familias no pueden hacer nada hasta que su ser querido sufre un accidente o queda incapacitado.

Cuando la capacidad de la persona para razonar o tomar decisiones comienza a deteriorarse, ¿entonces qué? ¡Muchos de ellos todavía conducen incluso con síntomas avanzados! ¿Qué sucede cuando comienzan a perder la capacidad de seguir un proceso como los pasos necesarios para preparar comida, bañarse o buscar ayuda? Luego está la alta probabilidad de que se pierdan y no los encuentren.

Una vez encontré a un anciano en mi cochera luciendo muy confundido. Estaba sucio como si hubiera dormido en el bosque y olía a orina, pero no estaba borracho. Dijo que estaba perdido y que no podía encontrar su casa. Manejamos por el vecindario mirando hasta que de repente gritó: “Ahí está, ahí está”, y luego se tapó la cara con las manos y empezó a sollozar. Había estado perdido durante dos días, durmiendo en los arbustos sin comida ni agua y su casa estaba a solo dos cuadras de donde lo encontré.

¿Qué les pasa a estas personas? A medida que los casos de demencia continúan aumentando en número y los recursos se agotan, ¿qué debemos hacer?

Ojalá supiera.

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